- Hombre :
1.
Menor de 25 (varón joven): Potencia sin control
La
adolescencia y posadolescencia se caracterizan por una
gran potencia sexual, a la que muchas
veces se da salida a través del onanismo: la frecuencia masturbatoria media
oscila entre una y hasta tres veces diarias. Sin embargo, los cambios físicos y
psíquicos que se van produciendo hasta la llegada de la edad adulta provocan
cierta inestabilidad sexual.
La explosión hormonal o el exceso de energía producen erecciones involuntarias y poluciones nocturnas. El pene alcanza su cénit en sólo tres segundos. Aunque la edad de pérdida de la virginidad cada vez es más baja (casi siempre por debajo de los 18 años) y la posadolescencia cada vez más larga (extendiéndose hasta los 25), este es un periodo en el que aún se está experimentando con el cuerpo, y tiene gran importancia, pues la vida sexual estará siempre marcada por estos primeros pasos.
La explosión hormonal o el exceso de energía producen erecciones involuntarias y poluciones nocturnas. El pene alcanza su cénit en sólo tres segundos. Aunque la edad de pérdida de la virginidad cada vez es más baja (casi siempre por debajo de los 18 años) y la posadolescencia cada vez más larga (extendiéndose hasta los 25), este es un periodo en el que aún se está experimentando con el cuerpo, y tiene gran importancia, pues la vida sexual estará siempre marcada por estos primeros pasos.
Los
sexólogos coinciden en que, en estos años cruciales, los
hombres responden instintivamente a los estímulos eróticos, siendo tan
frecuente la bisexualidad como la eyaculación precoz, sobre todo en relaciones
esporádicas. "En la adolescencia lo que
sobra es libido, y ese es el problema: hay un exceso de
excitación sexual y abunda la eyaculación precoz, que también se da por la
mayor sensibilidad del pene o el miedo a ser descubierto. La disfunción eréctil
viene dada por motivos puramente psicológicos: a veces la ansiedad genera una
vasoconstricción, provocando una disfunción eréctil psicógena e intermitente,
dependiendo de la situación y de la pareja", afirma el psicólogo y
sexólogo Víctor Cascales.
Si
exceptuamos la fimosis (que exige una pequeña intervención quirúrgica), los
mejores antídotos para capear los problemas de esta etapa son haber tenido una
sensata educación sexual / sentimental y un buen puñado de experiencias
eróticas positivas.
2. Entre 25 y 30 años (adulto joven): Experiencia y satisfacción
Entre los 25 y los 30 años cristaliza la
identidad sexual y aumentan la autoestima y la necesidad de contacto físico. En esta edad, que
se extiende hasta los 40, la potencia sexual es alta pero mesurada por la
estabilización del carácter. Las erecciones son menos espontáneas, tardan algo
más en llegar a su cumbre (entre 10 y 15 segundos) y el ascenso testicular es
ligeramente más lento. La masturbación disminuye, si bien aumenta el consumo de
pornografía. Los problemas más frecuentes son enfermedades venéreas, mala
utilización de los métodos anticonceptivos y adicción al sexo y a las drogas
sexuales (viagra, levitra...).
La
experiencia convierte el acto sexual en una materia dominada. "El hombre
cree que nace aprendido, y poco a poco se da cuenta de que no es así: el acto
sexual va mejorando con la práctica", apunta el doctor
Valdebenito. El hombre suele tener pareja estable o se ha
habituado a una soltería llena de satisfactorios encuentros esporádicos. Muchos
trastornos tienen causas ajenas al individuo. "Impacta mucho el estrés
económico, laboral o general, que afecta al acto sexual en calidad y/o
frecuencia", afirma Valdebenito.
La
sexóloga psicóloga Miren Larrazábal matiza: “Lo psicológico tiene incidencia en lo orgánico,
y lo orgánico en lo psicológico. Los problemas de erección a esta edad no son
sólo una cuestión mental”.
3.
Entre 30 y 55 años (adulto maduro): Madurez y deseo
Con
la crisis de los 40 se dispara el deseo sexual psicológico, pero el cuerpo no siempre obedece las órdenes del cerebro.
A partir de los 45, la sombra del gatillazo está
presente, y aunque no se necesiten, se recurre a los medicamentos
que garantizan la respuesta eréctil. Entre los 45 y los 55 años se dan más casos de infidelidad; entre otras
cosas, por el hastío y para disfrutar por fin de esas perversiones que ya no
provocan sentimientos de culpa. La masturbación apenas existe y la necesidad de
conquista supera al mismo deseo.
En cuanto a las erecciones, se ralentizan, tardando el pene unos 20 segundos en ponerse completamente duro, disminuye su turgencia y se alarga el periodo entre erecciones. El gran problema de esta edad es aceptar que se es demasiado joven para usar viagra y muy viejo para tener una respuesta eréctil instantánea. La clave es, como bien dice el sexólogo Mario del Valle, adaptarse a la nueva situación: "Muchos hombres piensan que su pene es como su mano, y no es así; el pene tiene su propio impulso y no reacciona a las órdenes, sino a los deseos". En los mayores de 40 años la disfunción eréctil es un síntoma de factores subyacentes. Así, el 64% tiene además uno de los siguientes trastornos: hipertensión, cardiopatía crónica / angina, hipercolesteloremia, diabetes o depresión.
Ante este panorama, el psicólogo sexólogo Miguel Ángel Cuetorecomienda "modificar las actitudes negativas, afrontar la madurez y asumir una responsabilidad sobre los problemas sexuales y su solución".
En cuanto a las erecciones, se ralentizan, tardando el pene unos 20 segundos en ponerse completamente duro, disminuye su turgencia y se alarga el periodo entre erecciones. El gran problema de esta edad es aceptar que se es demasiado joven para usar viagra y muy viejo para tener una respuesta eréctil instantánea. La clave es, como bien dice el sexólogo Mario del Valle, adaptarse a la nueva situación: "Muchos hombres piensan que su pene es como su mano, y no es así; el pene tiene su propio impulso y no reacciona a las órdenes, sino a los deseos". En los mayores de 40 años la disfunción eréctil es un síntoma de factores subyacentes. Así, el 64% tiene además uno de los siguientes trastornos: hipertensión, cardiopatía crónica / angina, hipercolesteloremia, diabetes o depresión.
Ante este panorama, el psicólogo sexólogo Miguel Ángel Cuetorecomienda "modificar las actitudes negativas, afrontar la madurez y asumir una responsabilidad sobre los problemas sexuales y su solución".
4. Mayor de 55 años (adulto mayor): Sexo después del sexo
Como
dice el sexólogo Francisco Cabello, "la
sexualidad en edades maduras es diferente pero no inexistente, no subimos las
escaleras a la misma velocidad con 60 años que con 30, pero las subimos".
En una encuesta realizada por la Universidad de Chicago, tres
de cada cuatro hombres de entre 57 y 64 años afirmaron ser sexualmente activos, si bien reconocieron que el coito y el orgasmo pasan a un
segundo plano en beneficio del sexo oral o las caricias íntimas. Pero el tiempo
no pasa en balde, y a partir de los 75 años la erección puede tardar hasta
cinco minutos en llegar a su cima, el orgasmo se hace de rogar y el pene exige
una estimulación prolongada para alcanzarlo; por su parte, los testículos no se
elevan tanto en el escroto durante la excitación.
Como sostiene el doctor Felipe Casanueva, "no existe la andropausia como fenómeno similar a la menopausia femenina"; es decir, los cambios experimentados por los hombres a partir de los 50 años son menos significativos que los de las mujeres: los niveles de testosterona apenas se reducen, pero sí baja la producción de semen y espermatozoides y también el deseo sexual. Todo esto se traduce en una menor necesidad física de eyacular y una disminución de las contracciones orgásmicas. A veces pueden pasar días desde la última eyaculación hasta la siguiente erección. Se imponen una vida sexual más tranquila y ayuda clínica y psicológica para capear problemas como la disfunción eréctil, la hiperplasia prostática, la ansiedad durante el coito o la anorgasmia.
Como sostiene el doctor Felipe Casanueva, "no existe la andropausia como fenómeno similar a la menopausia femenina"; es decir, los cambios experimentados por los hombres a partir de los 50 años son menos significativos que los de las mujeres: los niveles de testosterona apenas se reducen, pero sí baja la producción de semen y espermatozoides y también el deseo sexual. Todo esto se traduce en una menor necesidad física de eyacular y una disminución de las contracciones orgásmicas. A veces pueden pasar días desde la última eyaculación hasta la siguiente erección. Se imponen una vida sexual más tranquila y ayuda clínica y psicológica para capear problemas como la disfunción eréctil, la hiperplasia prostática, la ansiedad durante el coito o la anorgasmia.
Los
sexólogos de Bayer Healthcare coinciden en recomendar para los trastornos
sexuales de esta edad un tratamiento farmacológico que aúne testosterona y vardenafilo, con el
objetivo de "recuperar la erección, maximizar el estado físico y mejorar
el estado anímico en general". Esto, en el terreno físico; en cuanto al
mental, la psicóloga Charo Valdés Santoja afirma que "del estado de salud
y del conocimiento de cómo afectan determinadas enfermedades a la vida sexual
depende que se pueda producir incluso un enriquecimiento de la sexualidad".
- Mujer
¿ Mucho , poquito o Nada ?
Entremujeres hizo su propia encuesta: “¿Con qué
frecuencia tenés sexo?”. Casi 9.300 mujeres se animaron a participar y estos
fueron los resultados:
* “Algunas veces por semana”. Ni nada ni demasiado. La opción intermedia fue la más elegida y podríamos decir que arrasó con todo. Tuvo un amplio margen por sobre el segundo puesto. Alcanzó los 4.424 votos, es decir, reunió al 48% de las participantes.
* “Los sábados ´me toca´”. Es la realidad de 1.649 mujeres, el 18% de las participantes. La llegada del fin de semana significa, para ellas, el momento de encontrarse con la pareja o, por qué no, ir a un boliche y buscar un amante pasajero. La frase puede tener una connotación positiva (“¡Al fin me toca!”) o de súplica ( " Y , si no me queda otra..." )
* “Algunas veces por semana”. Ni nada ni demasiado. La opción intermedia fue la más elegida y podríamos decir que arrasó con todo. Tuvo un amplio margen por sobre el segundo puesto. Alcanzó los 4.424 votos, es decir, reunió al 48% de las participantes.
* “Los sábados ´me toca´”. Es la realidad de 1.649 mujeres, el 18% de las participantes. La llegada del fin de semana significa, para ellas, el momento de encontrarse con la pareja o, por qué no, ir a un boliche y buscar un amante pasajero. La frase puede tener una connotación positiva (“¡Al fin me toca!”) o de súplica ( " Y , si no me queda otra..." )
* “Ya ni me acuerdo”. Son 1.533 las participantes (el 17%) que practica la abstinencia. ¿Lo harán por razones religiosas o sociales? ¿Porque se perdio el deseo en la pareja? ¿O porque “mejor estar sola que mal acompañada”?
* “Todos los días, es como dormir y comer”. Aman tener relaciones. Tanto, que lo consideran una necesidad primaria. Así lo viven el 10% de las participantes, 973 en total. ¿Fanáticas del placer o adictas al sexo ?
* “Cada tanto, cuando conozco a alguien”. Son 652 las mujeres que no tienen una pareja estable y se sienten incómodas con la inmediatez del “ touch and go ”. Mientras esperan encontrar a alguien especial, participan en nuestra encuesta y juntan el 7% de los votos.







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