FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA ACADEMICO PROFESIONAL DE PSICOLOGIA
SEXUALIDAD HUMANA
‘‘DERECHO AL PLACER SEXUAL FEMENINO”
AUTORES:
· ALBURQUERQUE OTINIANO, LAURA.
· AQUINO CUEVA, JOSELYN.
· ESPINIZA ESCALANTE, MILUSKA.
· SOSA GIL, MAYRA.
DOCENTE:
· CARDENAS ANGULO, LENNIN
CICLO ACADEMICO: II
SECCION: 2
TRUJILLO -
2015
CARÁTULA
DEDICATORIA
AGRADECIMIENTO
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO I
1.1 ¿QUÉ ES PLACER?
1.2 ¿QUÈ ES PLACER SEXUAL?
1.3 ¿QUÈ ES DERECHO AL PLACER?
1.4 SEXO Y SEXUALIDAD EN LA MUJER
1.5 PLACER SEXUAL FEMENINO
CAPITULO II
2.1 PERSPECTIVA CULTURAL
2.2 PERSPECTIVA SOCIAL
2.3 PERSPECTIVA RELIGIOSO
CAPITULO III
3.1 ORIGEN DE LOS DERECHOS SEXUALES
3.2 DERECHOS SEXUALES
3.3 SEXUALIDAD FEMENINA EN EL SIGLO
XX.
3.4 LA EVOLUCIÓN DE LA
SEXUALIDAD FEMENINA
CAPITULO IV
4.1 LA PRIMERA VEZ EN LA MUJER.
4.2 EL EROTISMO Y ZONAS ERÒGENAS
EN LA MUJER.
4.3 LA MASTURBACIÓN EN LA MUJER
4.3 LA MASTURBACIÓN EN LA MUJER
DEDICATORIA
A nuestros queridos padres por el apoyo incondicional que nos han brindado.
AGRADECIMIENTO
Agradecemos por su apoyo y motivación
al profesor Lenin Cárdenas Angulo y a nuestras compañeras que han colaborado
con nosotras.
CAPITULO - I
¿QUE ES EL PLACER?
El placer puede ser
definido como una sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que
en su forma natural se manifiesta cuando un individuo consciente satisface
plenamente alguna necesidad: bebida, en el caso de la sed; comida, en el caso
del hambre; descanso (sueño), para la fatiga; sexo para la libido; diversión
(entretenimiento), para el aburrimiento; y conocimientos (científicos o no
científicos) o cultura (diferentes tipos de arte) para la ignorancia, la
curiosidad y la necesidad de desarrollar las capacidades. La naturaleza suele
asociar la sensación de placer con algún beneficio para la especie y la
Filosofía lo clasifica entre los tipos posibles de felicidad.
¿QUE ES EL PLACER SEXUAL?
Cuando hablamos de placer sexual nos
referimos a sensaciones de disfrute, gusto, satisfacción que podemos
experimentar en una relación afectivo-sexual: placer de tener
relaciones sexuales con la persona que nos gusta, el de imaginar,
fantasear, de sentirnos querido y queridas, deseados y deseadas, el placer
de besar, mimar, oler, oír.
En otras palabras, el placer sexual no es
solamente el acto de penetración del pene en la vagina sino la excitación que
se puede sentir al ser estimulado sexualmente. Podemos excitarnos por cosas que
oímos, vemos, olemos, saboreamos o tocamos. Pueden estar presentes en el mundo
real, en nuestra imaginación o en nuestros sueños. Podemos sentirnos muy
excitados cuando acariciamos nuestras zonas erógenas, cuando una pareja lo hace
o cuando acariciamos dichas zonas de una pareja. El placer sexual es
importante para la felicidad personal y la estabilidad de la pareja.
Existen infinitas situaciones, experiencias,
objetos, estímulos, personas que pueden resultarnos placenteros. Algunas son
bastante comunes y están influenciadas por la cultura, los mensajes sociales,
los medios de comunicación, pero en el fondo, lo que nos resulta placentero es
una experiencia única y personal: bailar pegaditos, una caricia más suave o más
intensa, el coito vaginal o anal, unas manos cálidas, el olor a colonia o el
olor corporal recién duchado, el sabor salado, el chocolate, una canción u otra,
un gesto, un masaje en las piernas, los besos, ver o sentir lo que me gusta, un
recuerdo, acariciar una zona u otra del cuerpo, masturbar, el sexo oral…e
infinidad de posibilidades más.
Aquello que nos resulta placentero, que
despierta nuestro deseo, nos llega a través de los sentidos (la vista, el
gusto, el olfato, el oído y el tacto) y es interpretado por nuestro cerebro.
Por ejemplo: cada persona puede disfrutar de distintas formas de las caricias;
hay muchas maneras de tocar y de ser tocados y tocadas, y con diferentes
intenciones: un abrazo de cariño, una palmada de ánimo, tocar el cuerpo para
dar un masaje relajante, tocar los genitales para llegar al orgasmo.
El placer sexual puede ser importante para la
salud física y emocional y el bienestar. Llevar una vida sexual saludable, con
pareja o sin ella, está relacionado con lo siguiente:
· Mayor salud sexual y reproductiva
· Mayor salud general
· Mejor sueño
· Menor estrés y tensión
· Mayor autoestima
· Una apariencia más juvenil
· Mejor estado físico
· Una vida más prolongada
Es lamentable que muchos de nosotros hayamos
crecido escuchando sólo acerca de los riesgos y los peligros que implica
expresarnos sexualmente. Si bien esos riesgos son reales, también es cierto que
los juegos sexuales, con pareja o sin ella, pueden ser una fuerza positiva y
poderosa en nuestras vidas. Nos ayuda a conectarnos con otras personas y a
disfrutar del mundo.
¿QUE ES EL DERECHO AL PLACER?
Para Virginia Vargas (2009): “El placer forma
parte de los derechos sexuales y se considera fuente de bienestar físico,
psicológico, intelectual y espiritual”.
Hace 16 años se realizó la declaración de los
derechos sexuales, durante el XIII Congreso Mundial de Sexología, en Valencia,
España, en 1997, la misma que fue adoptada por la Asociación Mundial de
Sexología (WAS). El documento se convirtió en el primero en fijar metas
integrales sobre las aspiraciones éticas, morales y políticas de la mayor
organización mundial de los especialistas de la sexualidad.(Vargas, 2009)
El documento dice lo siguiente: Los derechos
sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad inherente,
dignidad e igualdad para todos y todas. Dado que la salud es un derecho humano
fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico.(Vargas, 2009)
Para Teresa Valdés (2007) es importante
conocer y defender nuestros derechos sexuales y reproductivos, ella hace
mención a esto: “La salud sexual, es la integración de los aspectos somáticos,
emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual de una manera que sea
positivamente enriquecedora y desarrolle la personalidad, la comunicación y el
amor. Por esta razón, el concepto salud sexual extraña un enfoque positivo de
la sexualidad humana, en tanto que el objetivo de la atención de la salud
sexual debe ser el desarrollo de la vida y de las relaciones personales, y no
meramente el asesoramiento y la atención en materias de reproducción y de
enfermedades de transmisión sexual. Entonces, los derechos sexuales serían los
derechos a disfrutar de esa plena salud sexual…” además dice “…las
consecuencias que tiene el orden cultural de género en las relaciones de poder
y en las diferencias de acceso y ejercicio de los derechos de mujeres y hombres
a lo largo de su vida, desde la propia niñez, en cuanto a este plano de la
salud sexual y reproductiva.”
Para asegurarnos que los seres humanos de las
sociedades desarrollen una sexualidad saludable, los derechos sexuales
siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas
las sociedades de todas las maneras. La salud sexual es el resultado de un
ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:
El derecho a la libertad sexual:
La libertad sexual abarca la posibilidad de
los individuos de expresar su potencial sexual. Sin embargo, esto excluye todas
las formas de coerción sexual, explotación y abuso en cualquier tiempo y
situaciones de la vida.(Vargas, 2009)
El derecho a la privacidad sexual:
Este involucra el derecho a tomar decisiones
individuales y conductas sobre la intimidad siempre que ellas no interfieran en
los derechos sexuales de otros / otras.(Vargas, 2009)
El derecho a la autonomía sexual, integridad
sexual y seguridad del cuerpo sexual:
Este derecho involucra la habilidad de tomar
decisiones autónomas sobre la vida sexual dentro de un contexto de la propia
ética personal y social. También incluye el control y el placer de nuestros
cuerpos libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.(Vargas,
2009)
El derecho al placer sexual:
El placer sexual incluyendo el autoerotismo,
(masturbación) es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y
espiritual.(Vargas, 2009)
El derecho a la libre asociación sexual:
Significa la posibilidad de casarse o no, de
divorciarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales.(Vargas, 2009)
El derecho a hacer opciones reproductivas,
libres y responsables:
Esto abarca el derecho para decidir sobre
procrear o no, el número y el tiempo entre cada uno, y el derecho al acceso a
los métodos anticonceptivos.(Vargas, 2009)
El derecho a la educación sexual comprensiva:
Este es un proceso que dura toda la vida,
desde el nacimiento y debería involucrar a todas las instituciones sociales.(Vargas,
2009)
El derecho a la equidad sexual:
Este derecho se refiere a la oposición a
todas las formas de discriminación y violencia, independientemente del sexo,
género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o invalidez
física o emocional.(Vargas, 2009)
El derecho a la expresión sexual emocional:
La expresión sexual es más que el placer
erótico en los actos sexuales. Cada individuo tiene derecho a expresar su
sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y
el amor.(Vargas, 2009)
El derecho a la información basada en el
conocimiento científico:
La información sexual debe ser generada a
través de un proceso científico y ético y difundido en formas apropiadas en
todos los niveles sociales.(Vargas, 2009)
El derecho al cuidado de la salud sexual:
El cuidado de la salud sexual debe estar
disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas,
preocupaciones y desórdenes sexuales.(Vargas, 2009)
Los derechos sexuales son derechos humanos
universales basados en la libertad, dignidad e igualdad para todos y todas.
El alcance de los derechos sexuales puede decirse que son aquellos que permiten regular y tener control autónomo y responsable sobre todas las cuestiones relativas a la sexualidad, sin ningún tipo de coacción, violencia, discriminación, enfermedad o dolencia.
Para las mujeres los derechos sexuales tienen un especial significado, pues involucran el derecho a ser tratadas como personas integrales y no como seres exclusivamente reproductivos y a ejercer la sexualidad de manera placentera sin que ésta conlleve necesariamente un embarazo.
El alcance de los derechos sexuales puede decirse que son aquellos que permiten regular y tener control autónomo y responsable sobre todas las cuestiones relativas a la sexualidad, sin ningún tipo de coacción, violencia, discriminación, enfermedad o dolencia.
Para las mujeres los derechos sexuales tienen un especial significado, pues involucran el derecho a ser tratadas como personas integrales y no como seres exclusivamente reproductivos y a ejercer la sexualidad de manera placentera sin que ésta conlleve necesariamente un embarazo.
Estos derechos se apoyan básicamente en:
· La capacidad de hombres y mujeres de
disfrutar de relaciones sexuales satisfactorias.
· La ausencia de toda clase de violencia,
coacción o abuso.
· El acceso a servicios de salud sexual que
permitan atender y prevenir las infecciones, dolencias y enfermedades que
afecten el ejercicio placentero de la sexualidad, incluidas las de transmisión
sexual y el VIH/Sida.
· La posibilidad de separar el ejercicio de la
sexualidad, de la reproducción.
RECONOCE CADA PARTE DE TU CUERPO, ¡PUEDES
DISFRUTAR!
Tu cuerpo es un organismo vivo, lleno de terminales nerviosas y centros
de placer, tienes el derecho a disfrutar de las sensaciones que tu cuerpo
te provea, sin restricciones y en plena libertad. La autoexploración es una
opción interesante y saludable para reconocer tu cuerpo y determinar qué es lo
que más disfrutas.
ERES LIBRE DE DECIDIR CON QUIÉN RELACIONARTE
Elegir con quién relacionarte o no hacerlo es tu derecho, nadie debe
coaccionarte o presionarte para tener no solamente relaciones sexuales sino cualquier
vínculo que tú no desees.
Puedes desde la autonomía decidir a quién dejas entrar en tu espacio
íntimo y a quién expulsar de éste, cuando así lo consideres.
PUEDES EMPRENDER LA RETIRADA HASTA EN EL
ÚLTIMO MOMENTO
Una de las mayores enseñanzas que me dio mi madre y que me parece
apropiado compartir contigo es el derecho a cambiar de opinión, ella
sabiamente me dijo: “…no importa si a punto de culminar el acto sexual en el
último momento y por las razones que sean decides suspenderlo, es tu derecho vital
el irte sin culpa o sanción alguna…” Si no te sientes cómoda o te das cuenta
que en realidad no es lo que estabas buscando puedes de manera elegante,
educada y asertiva, cruzar la salida sin remordimiento.
IDENTIFICAR Y DELIMITAR TUS DESEOS PASIONALES
TE AYUDARÁ A TOMAR MEJORES DECISIONES
Además de ser sexual también eres un ser psicoafectivo y como tal tienes
el derecho a determinar qué tipo de situaciones pueden afectarte
emocionalmente, para prevenir cualquier desgaste innecesario, determina cuáles
son tus valores y límites personales, con un esquema bien elaborado sobre lo
que deseas y lo que rechazas, podrás definir con mayor claridad hasta donde
estás dispuesta a llegar sin lesionarte.
UN VERDADERO CABALLERO LO ES DENTRO Y FUERA
DE LA ALCOBA
El intercambio sexual no solamente tiene que ver con el roce de los
cuerpos, existe innegablemente una situación adyacente que incluye la
convivencia humana y dentro de esta siempre hay espacio para las
consideraciones amables y la caballerosidad.
Si el suertudo al que elegiste no tiene la capacidad de tratarte con el
respeto adecuado (o no quiere), entonces puedes amablemente despacharlo y dejar
el lugar libre para alguien que si te merezca y te valore.
EL DERECHO A PROTEGERTE FÍSICA Y
EMOCIONALMENTE
LAS MUJERES CON ESTILO SE PROTEGEN
Tu salud es importante, el uso del preservativo como medio de prevención
es tú derecho y debes ejercerlo. Pero la autoprotección va más allá de la
cuestión física, también involucra la cuestión emocional:
En las relaciones pasajeras o de prueba, el contacto físico y la
convivencia en ocasiones evoluciona hacia el amor, hay situaciones afortunadas
donde los sentimientos son bilaterales, pero cuando el amor surge solo en uno
de los integrantes, el que ama está en desventaja, porque el hecho de abrir el
corazón le vuelve vulnerable.
Esto también aplica para las parejas formales y estables, cuando no hay
equilibrio y uno se entrega totalmente cuando el otro no lo hace, la armonía se
rompe y es cuando surgen las disputas. Por ello mantener la ecuanimidad para
saber si quedarte o retirarte incluso aunque el amor te tenga dopada te ayudará
a prevenir el sufrimiento a largo plazo.
EXPRESARTE SIN RESERVAS EN LA INTIMIDAD TE
AYUDARÁ A DISFRUTAR MÁS
En la cultura mexicana a las mujeres no se les educa para decir las
cosas de frente y sin rodeos, además el machismo y los introyectos sociales
tampoco les permite si quiera pensar en sexo.
Es tiempo de romper con estos constreñidos paradigmas innecesarios: tú
tienes la capacidad de comunicarte asertivamente. Expresar tus ideas,
sentimientos y sensaciones con pericia y honestidad, te permitirá interactuar
con tu pareja con mucha mayor destreza y libertad. Atrévete a decir que quieres
y que no quieres, es tu derecho.
EL DERECHO A LA RESERVA
TU DECIDES SI COMPARTIR O NO TU HISTORIA
SEXUAL
Tu vida sexual es tuya y de nadie más, cuantas parejas o con quienes has
estado es tú información privada y como tal puedes elegir si la compartes o no,
nadie debe coaccionarte o chantajearte y mucho menos catalogarte por tus
elecciones.
Tu valor radica en el simple hecho de existir y nunca por ninguna
circunstancia puede estar determinado por tu actividad sexual.
EL DERECHO A LA SENSUALIDAD
TÚ DECIDES QUE PONERTE
Vestirte (o desvestirte) de la manera que mejor te acomode es tu
derecho, verte bella y atractiva para ti y si lo deseas para alguno en especial
es parte del ejercicio de tu libre albedrío.
Si alguien intenta transgredir tu espacio personal al exigirte cierto
tipo de indumentaria, ya sea para enseñar lo que no deseas o para ocultar lo
que a ti te gusta, o bien si expresa algún comentario degradante de tu cuerpo o
tu personalidad, definitivamente esa persona no merece tu compañía.
SEXO
Y SEXUALIDAD EN LA MUJER
Qué sabes acerca del sexo? ¿Qué sabes acerca
de la sexualidad? Escuchamos acerca del sexo y la sexualidad casi todos los
días; no obstante, gran parte de lo que escuchamos es inexacto y confuso. Una
comprensión básica del sexo y la sexualidad puede ayudarnos a distinguir entre
mito y realidad y permitir que todos disfrutemos más en nuestras vidas.
Todos somos seres sexuales. Lo somos desde el
día en que nacemos y hasta que morimos. Nuestra sexualidad influye en nuestra
personalidad y en la forma en que nos expresamos como seres sexuales.
Nuestra sexualidad
incluye:
*Nuestro cuerpo, incluida nuestra anatomía
sexual y reproductiva
*Nuestro sexo biológico: masculino, femenino
o intersexual
*Nuestro género: niña, niño, mujer, hombre o
transgénero
*Nuestra identidad de género: sensación de
comodidad y sentimientos sobre nuestro género
*Nuestras orientaciones sexuales:
heterosexual, homosexual o bisexual
*Nuestros impulsos sexuales
*Nuestra identidad sexual: cómo nos sentimos
con respecto a nuestro sexo, género y orientación sexual
Las formas en que experimentamos y expresamos
nuestra sexualidad incluyen:
*Nuestra imagen corporal: cómo nos sentimos
con nuestro cuerpo
*Nuestros deseos, pensamientos, fantasías,
placer sexual, preferencias y disfunciones sexuales
*Nuestros valores, actitudes, creencias e
ideales sobre la vida, el amor y las relaciones sexuales
*Nuestras conductas sexuales: las maneras en
que tenemos sexo, incluida la masturbación
Nuestra sexualidad y las formas en que la
experimentamos y expresamos están influidas por:
*Nuestra biología
*Nuestra vida emocional
*Nuestra vida familiar
*Nuestra cultura y posición cultural
*Nuestra educación y experiencia ética,
religiosa y espiritual
Aun cuando vivimos como seres sexuales, es
normal tener muchas dudas acerca del sexo y la sexualidad. Y esto es bueno,
porque cuanto más sabemos sobre el sexo y la sexualidad, seremos más capaces de
ocuparnos mejor de nuestras vidas sexuales y salud sexual.
PLACER SEXUAL
FEMENINO
En los años 50, el ginecólogo Ernest
Gräfenberg reveló la existencia del punto G, aunque años más tarde con ayuda de
la investigación de grupos feministas- se descubrió que el clítoris es el
órgano sexual con mayor capacidad de estimulación en la mujer y que la mujer es
potencialmente multiorgásmica.
Además, se reconoció que el erotismo es
diferente en cada mujer y que el cerebro es el principal órgano del placer, ya
que se encarga de procesar los estímulos que provienen tanto del cuerpo como de
la mente.
El autoerotismo, o la masturbación, reconocido
como derecho sexual, se convirtieron en la recomendación fundamental de los
sexólogos para entender el goce propio, junto a la imaginación y las fantasías.
Muchas de las tendencias en la respuesta
sexual femenina se conocieron gracias al trabajo de William H. Master y
Virginia Jonson, que revolucionaron el campo de la sexología en los años70.
Se pudieron establecer algunas tendencias
generales en la respuesta sexual femenina, aunque no son necesariamente
universales.
Especialistas indican que la respuesta sexual
en las mujeres está particularmente asociada a recuerdos, a fantasías y
sensaciones ligadas a su parte emocional, y a lo táctil, mientras que en los
hombres está más ligada a imágenes visuales.
En relación a las zonas especialmente
sensibles, muchos rescatan a los pezones, el clítoris, los labios y los
costados del cuerpo, aunque las zonas erógenas varían de mujer a mujer.
Expertos sostienen también que la mujer
tiende a responder a una estimulación continua. Se determinó que el tiempo de
excitación de la mujer es más largo que el del hombre y que necesita de una
fase de deseo inicial, en base a fantasías y la corporalidad del otro, más
prolongada.
También se precisó que la mujer es
sexualmente activa durante toda su vida, muchas mujeres mayores mantienen su
capacidad coital natural por tiempo indefinido, siempre que el coito se
practique con regularidad.
CAPITULO II: PERSPECTIVAS DEL PLACER SEXUAL FEMENINO
1. PERSPECTIVA
CULTURAL:
La
sexualidad humana se encuentra claramente determinada por las apreciaciones que
la cultura determina como correctas, permitidas o adecuadas. Marca condiciones
dentro de las cuales el sujeto puede o debe implementar o desarrollar su
comportamiento erótico o sexual. Esto hace que se abran nuevas posibilidades
para que el estudio y la comprensión de la sexualidad sean más complejos al
estar marcada por las variables culturales.(Rocha, 2011)
La
sexualidad humana está muy influida por los diversos contextos socioculturales,
que modelan, estructuran y controlan el desarrollo y la expresión de la
sexualidad en todos sus miembros. Por tanto, a la hora de analizar la
sexualidad, es necesario tener en cuenta el lugar y el significado que la
sexualidad ocupa en la vida social de una cultura o sociedad determinada.
Diversos estudios procedentes del ámbito de la psicología y de la antropología,
y realizados desde una perspectiva transcultural, obtuvieron los siguientes
resultados:
·
Las culturas del sexo son
extremadamente variables en términos de las ideologías y valores contenidos en
ellas, y en las formas en que dichas ideologías y valores se integran en el
resto de la cultura de la que forman parte.
·
La cultura del sexo es uno de los
entornos más inmediatos de la sexualidad de los individuos y los grupos.
·
La cultura del sexo ejerce una
influencia importante y continua en las expresiones conductuales de la
sexualidad.
En algunas
culturas la sexualidad aparece como un componente esencial del ser humano y se
asocia a sentimientos de placer y bienestar, por lo que tiende a potenciarse su
expresión y desarrollo. Sin embargo, en otras culturas ocurre todo lo
contrario, y la sexualidad aparece asociada a sentimientos negativos, o se circunscribe
exclusivamente a su función reproductora.(Veri, 2012)
Sabemos
pues que el concepto y la expresión de sexualidad, y todo lo que implica ello,
ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Si es ampliamente conocida la
relación habitual entre varones en las antiguas “Polis” griegas
(Atenas, Esparta, e cuando las libertades de la mujer, incluidas las
sexuales, gozaron de un margen mayor, y que se perdieron con
la transformación de esas sociedades en agrarias. Probablemente
ese cambio esté vinculado a la aparición de la propiedad en forma
de tierra de labranza, ya que el control de la sexualidad de la mujer
pasa a ser vital para tener la garantía de que la herencia de
dicha propiedad vaya a parar a la progenie propia.
María
Raguz(2003) también menciona la cultura en su artículo “Erotismo, placer y
sociedad. Un paseo por la historia: ayer y hoy”. En esta publicación hace
mención de cómo han ido cambiando las personas, la sociedad, la cultura. En
realidad esto nos ha servido de mucho para saber y conocer que desde la
prehistoria las personas ya exploraban y manifestaban su sexualidad, lo cual
podemos visualizar en los diferentes “grafitis paleolíticos” de las cuevas.
Raguz
(2003) no solo hace mención a la evolución de sexualidad sino a cómo esta se ha
ido modificando pero para adquirir cierto valor machista. Como por ejemplo,
antes las sociedades eran politeístas y dentro de estos dioses por lo menos
había uno (y en algunos casos el principal) relacionado con la mujer. Pero
conforme fue pasando el tiempo, cambiaron a ser monoteístas y por ende existía
un solo dios masculino. Esto demuestra el machismo primitivo y es ahí, en la
religión, en donde según ella empiezan la desvalorización de lo femenino.
Además
habla de las culturas, sobre todo de la andina y la selvática. En la andina
menciona a los dioses, a los días festivos para ellos y qué es lo que se puede
hacer en estos días. Dice que dentro de lo que dura la festividad las
relaciones sexuales fuera del matrimonio son aceptadas socialmente pero solo
con personas del mismo grupo entorno cultural. Y en cuanto a lo selvático, hace
mención a los diferentes mitos que hay respectos a la sexualidad pero sobretodo
a los mitos que se relacionan con la desvalorización de la mujer en el ámbito
sexual.
En
síntesis, la perspectiva cultural se refiere a las diferentes ideas y
significados que tiene el hecho de ser hombre o mujer en diferentes culturas, y
de los roles que cada uno ha de desempeñar en ellas, condiciona la forma
concreta de vivir la sexualidad de sus miembros.
Un aspecto
fundamental con referencia al contexto sociocultural y su influencia sobre las
conductas sexuales tiene que ver con el hecho de que en cada sociedad y en cada
cultura existen formas concretas de sancionar o recompensar a los individuos
que siguen las normas establecidas, y por el contrario, formas de castigar a
los individuos que se desvían o alejan de tales normas. (Pablo, 2012)
2. PERSPECTIVA SOCIAL:
Al
contrario de lo que pueda creerse de forma generalizada, nuestra sociedad
actual está lejos de poderse considerar poseedora de una actitud sexual
libre. La sociedad dominante está lejos de encontrarse en una situación de
libertad y respeto a las distintas opciones sexuales y de poseer una
visión del sexo libre de prejuicios y estigmas derivados de la carga
represiva religiosa y la falta de comprensión del propio deseo
sexual.
El rechazo
a la homosexualidad, el culto a la virginidad, la monogamia,
los prejuicios sobre la masturbación, o el tabú del incesto son algunos de los
principios que forman parte esencial de la moral sexual occidental y que
nos han acompañado durante siglos. De hecho nos siguen acompañando en
esta, nuestra sociedad actual, por mucho que un sector, cabe suponer y
esperar, cada vez mayor abandone esas ridículas formas de pensar.
Se podría
afirmar que la sexualidad es una construcción social ya que no solo es producto
de la naturaleza biológica sino también, del entorno cultural y social en el
que está inmerso el individuo.
Ahora
bien, la forma concreta en que cada cultura o cada sociedad regula y controla
la expresión sexual de sus miembros debe buscarse en el tipo de normas
concretas que emanan al amparo de las distintas instituciones sociales, tales
como los gobiernos, los saberes científicos, la economía, la religión, el
matrimonio, etc. En efecto, estas normas en el terreno sexual van a dictaminar
los siguientes aspectos:
· El tipo de
conductas que son inapropiadas.
· El tipo de
conductas que son apropiadas, pero no necesarias o requeridas.
· El tipo de
conductas que se espera que lleven a cabo los miembros o determinados miembros
de la sociedad.
Como ya se
menciono, la sexualidad es una construcción social y por lo tanto la sociedad
influye de una manera muy considerable en las decisiones sobre placer sexual y
mas aun si se trata de mujeres. Desde tiempos remotos la mujer fue relegada a
estos temas y pobre de la que no cumpliera con lo establecido por la sociedad,
especialmente si se trataba de sociedades machistas; se la trataba como una
puta, como una cualquiera. Si bien es cierto esto ha ido cambiando pero no es
suficiente pues todavía hay personas que siguen pensando como si estuviéramos
en la década del 50.
A las
mujeres se les sigue marginando y tildando de muchas cosas, y como hemos podido
darnos cuenta en el desarrollo del grupo focal, las propias mujeres de ahora
son las que ya no quieren que esto siga pasando. Incluso se han revelado contra
lo que era (porque, como muchas dicen, ya no se da) establecido socialmente y
religiosamente, llegar virgen al matrimonio. Todas estas construcciones salen
perjudicando a la mujer, a la libertad de conocer, explorar y disfrutar su
sexualidad como a cada una mejor le plazca: sola, acompañada, empleando algunos
juguetes sexuales, empleando solamente partes de su cuerpo, etc.
Este punto
de vista no solo lo compartimos nosotras sino también María Raguz, quien dice:
“…vemos que las creencias occidentales llegaron a este continente y fueron
reinterpretadas enriqueciendo los imaginarios. Lo más sorprendente aun, es que
encontramos que el ayer está vivo hoy, quizá de otras maneras, pero las
tenciones de expresión de la sexualidad y el control social siguen vigentes. La
infidelidad, la masturbación, la homosexualidad, el placer, siguen tiñéndose de
mitos, temores, culpas, vergüenzas y secretismo; seguimos, como los aguarunas,
escondiendo nuestra intimidad pero, a la vez, este erotismo lúdico estan vivo
como antes y alimenta nuestras fantasías y vínculos. ”
3. PERSPECTIVA
RELIGIOSA:
Según esta perspectiva, nosotras hemos considerado a dos autoras de las
cuales sus artículos son totalmente críticos y realistas y con los cuales hemos
reflexionado mucho: Joana Capilla Lanagrán y María Raguz.
Según la primera autora, Joana Capilla Lanagran (2012), la sexualidad
está condicionada por las ideologías y las creencias prevalentes en cada
cultura, que se interiorizan en la infancia, resultando un conjunto de normas
morales que actuarán como guía en la vida sexual adulta produciéndose un conflicto,
entre los deseos sexuales de la persona y las normas, que puede llegar a
ocasionar trastornos físicos o psíquicos.
La relación entre religión y sexualidad se ve afectada por la
"moral sexual", entendida no tanto como parte de la moral general o
común a todas las personas, sino como una parte de la moral religiosa que
implica restricciones u obligaciones al comportamiento sexual humano. Tales
comportamientos varían entre unas y otras épocas, así como entre distintas
religiones o culturas de forma que, las normas sociales y los estándares de
conducta sexuales, suelen estar relacionados con las creencias religiosas.
De acuerdo con esto, la mayor parte de las religiones han visto la
necesidad de dirigir la cuestión de un papel "propio" de la
sexualidad en las interacciones humanas.
En nuestra cultura, la religión católica sanciona el sexo y lo convierte
en pecado. Esta categoría de pecado ha generado la doble moral como una
práctica continua y cotidiana de sus feligreses, sus sacerdotes, obispos y
monjas. Así se presenta una gran brecha entre "lo que se dice que se
hace" "lo que se dice que se debe hacer" y "lo que en
realidad se hace".(Capilla, 2012)
Buena prueba de ello es que las prácticas sexuales no han estado
ausentes de la vida religiosa, y no siempre desde un punto de vista saludable,
ya que las denuncias sobre violaciones, pedofilia, abortos y embarazos han
estado presentes a lo largo de la historia y, lamentablemente, también en la
actualidad.
Por otra parte, el control que ejerce la iglesia católica sobre la
sexualidad de las mujeres ha afectado, notablemente, a las políticas públicas
vinculadas a la salud sexual y reproductiva que se expresa en la prevención de:
embarazos (en general y en adolescentes), infecciones de transmisión sexual y
VIH (SIDA) y otras enfermedades de trasmisión sexual y problemas psicológicos y
emocionales derivados de una inexistente o simplemente mala política de salud
sexual y reproductiva y de una educación sexual insana.(Capilla, 2012)
Las religiones, amparadas en "motivos ancestrales", tratan de
justificar lo injustificable poniendo de relevancia criterios en torno al
patriarcado, para legitimar situaciones como por ejemplo: arreglos
matrimoniales para garantizar la descendencia paterna pero mas que eso, es con
fines lucrativos; mantener el rol sumiso de las mujeres, el hecho de que cobren
más por atender el nacimiento de un niño que el de una niña...
En la Biblia, un ejemplo claro lo podemos encontrar en Eclesiastes 7:26:
"He hallado que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es como
una red, su corazón como un lazo, y sus brazos como cadenas: El que agrada a
Dios se libra de ella, mas el pecador cae en su trampa." Así mismo, en el
Génesis encontramos las palabras que Dios dijo a Eva: "A la mujer le dijo:
Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los
hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará."(Capilla, 2012)
Así, San Pablo dice: "La mujer oiga la instrucción en silencio, con
toda sumisión. No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se
mantenga en silencio. Porque Adán fue formado primero y Eva en segundo lugar. Y
el engañado no fue Adán, sino la mujer que, seducida, incurrió en la
transgresión." (1Timoteo 2:11-14)
De esto también hace mención María Raguz (2003), quien, como Joana
Capilla, hace una recopilación de lo que dicen los representantes más
importantes de la iglesia católica acerca de la mujer y el placer sexual. Como
San Agustín, quien dijo: “el deseo sexual es una tendencia animal pero podría
ser justificada y orientada hacia el bien, siempre y cuando el acto
sexual tuviera como finalidad la procreación… Vosotras, las mujeres, sois la
puerta del Diablo: sois las transgresoras del árbol prohibido: sois las
primeras transgresoras de la ley divina: vosotras sois las que persuadisteis al
hombre de que el diablo no era lo bastante valiente para atacarle. Vosotras destruisteis
fácilmente la imagen que de Dios tenía el hombre. Incluso, por causa de vuestra
deserción, habría de morir el Hijo de Dios". (Raguz, 2003)
Otro personaje fue Santo Tomas que dijo: “María debería ser excluida por
ser mujer, no merecedora de la vida… Yo no veo la utilidad que puede tener la
mujer para el hombre, con excepción de la función de parir a los hijos".
Además la iglesia excluye a las mujeres relegándolas al ámbito netamente
hogareño, en donde tienen que ejercer el rol de madre, esposa y sirvienta. Ya
que como las relaciones sexuales se hacen con el fin únicamente de procrear, la
mujer debe estar pendiente de todos los hijos.
Ni siquiera Alá, el gran inspirador de suicidas que mueren con la
esperanza de habitar el paraíso junto a siete vírgenes personales, se salva de
su desprecio hacia las mujeres. En el Corán, en el verso 38 del capítulo
"las mujeres" se lee: "Los hombres son superiores a las mujeres,
a causa de las cualidades por medio de las cuales Alá ha elevado a éstos por
encima de aquéllas, y porque los hombres emplean sus bienes en dotar a las
mujeres. Las mujeres virtuosas son obedientes y sumisas: conservan
cuidadosamente, durante la ausencia de sus maridos, lo que Alá ha ordenado que
se conserve intacto. Reprenderéis a aquellas cuya desobediencia temáis; las
relegaréis en lechos aparte, las azotaréis; pero, tan pronto como ellas os
obedezcan, no les busquéis camorra. Dios es elevado y grande".(Capilla,
2012)
Muchos creyentes católicos, todavía hoy, piensan que el machismo y la
misoginia, inherente a su religión, son cosa de un pasado oscuro, ya superado,
por ejemplo, en el concilio Vaticano II. Sin embargo, la Santa Iglesia
Católica, sigue preparando a sus feligreses para el matrimonio y enseñando que
el deber de las mujeres es servir a sus maridos, no tener control sobre su
deseo de ser madre y renunciar al placer sexual. Del mismo modo, a las mujeres
que consagran su vida a la religión les está vetado realizar los oficios
quedando relegadas a labores de cuidado y a la reproducción del mandato
patriarcal.
Durante el desarrollo de este trabajo (e incluso mucho antes) y
comparando lo expuesto de Joana Capilla Lanagrán y María Raguz, nos hemos
podido dar cuenta de la tan grande influencia que tiene la religión sobre las
personas, pero mas que todo sobre la mujer. En cuanto a sexualidad, la religión
sanciona todo lo referente a estos temas. Todo lo toma como “pecado”, como algo
totalmente sucio e impuro. Que si no te confiesas te vas a ir directo al
infierno. Sin embargo dicen todo eso pero en realidad hacen todo lo contrario.
A varios sacerdotes, que obviamente han hecho su pacto de castidad, se les ha
encontrado teniendo relaciones coitales con mujeres, hombres incluso algunos
con niños. Entonces, ¿qué es lo que piden?
Volviendo al tema de la mujer. A ella se le reconoce como la causante de
todos los males habidos y por haber y, por eso, la sociedad es como es,
pecadora. Pues fue Eva quien le dio la manzana a Adán para que lo comiera y que
si no hubiese sido por ella, quizá todos seriamos santos. Además su única
finalidad, según esta perspectiva, es de poder procrear y cuidar a los hijos.
CAPITULO III
3.1 ORIGEN
DE LOS DERECHOS SEXUALES
La
denominación “derechos reproductivos” tiene un origen reciente: fue adoptada en
la Reunión Internacional sobre Mujeres y Salud en Amsterdam (1984). Se podría
tomar este hecho como el comienzo de una larga marcha del movimiento de mujeres
a nivel mundial para ampliar los alcances del concepto de derechos humanos.
Casi una
década después, en 1993 en, en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos que
se realizó en Viena, los Estados aceptaron considerar como una violación a los
derechos humanos a toda violación de los derechos específicos de las mujeres.
La iniciativa y participación de las mujeres en esta Conferencia produjo un
cambio trascendental en la teoría de los derechos humanos, pues se estableció
que los derechos humanos pueden disfrutarse tanto en lo público como en lo
privado y por lo tanto, pueden violarse en ambos ámbitos. Allí se definió que
los derechos humanos son universales, interdependientes e indivisibles.
En varias
instancias internacionales, luego de Viena, las mujeres participaron aportando
sus investigaciones, propuestas y reclamos, con el objetivo de afirmar y
desarrollar lo ya conquistado: en 1994 en El Cairo, en 1995 en Beijing, además
de participar en redes regionales e internacionales, foros de ONG, etc.
En este
proceso se ha ido revisando y ampliando el concepto de derechos humanos. Su
agenda había estado limitada a los abusos del Estado, desconociendo otros
ámbitos. Por lo tanto se pone en discusión la ampliación y redefinición del
contrato social, contrato en el que históricamente las mujeres no estuvieron
presentes, ni en sus definiciones ni en su condición de sujetos políticos. La
diferencia fue siempre interpretada como carencia y su resultado fue la
desigualdad, una desigualdad que requería tutela.
Ha sido y
es un camino de progreso, pero también de tensiones. En el Tercer Período
Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General, conocido como “La Mujer en
el año 2000: Igualdad, Desarrollo y Paz en el Siglo XXI”, se hizo el balance de
la implementación de las recomendaciones de la Plataforma de Acción de Beijing
(PAM o Beijing + 5). Allí hubo tensiones, pues grupos conservadores intentaron
impedir la adopción de un documento final.
A pesar de
las dificultades, Beijing + 5 cerró un ciclo intenso de legitimación y
visibilidad del debate sobre aborto inseguro en el plano global. A partir de
allí las tensiones se expresarán básicamente en los planos nacionales. Las
instancias internacionales comprometen a los Estados que las suscriben, pero
esto no es suficiente. Las naciones deben aprobar la normativa necesaria para
habilitar el cumplimiento de los compromisos asumidos, los que aún no son
respetados en gran parte de los países firmantes.
En estos
momentos hay nuevas circunstancias políticas globales que inciden en el debate
sobre salud reproductiva e interrupción del embarazo. El Congreso
norteamericano ha hecho esfuerzos para incluir una cláusula de condicionalidad
en relación a los recursos de cooperación para el desarrollo, que apunta a
impedir el acceso a esos recursos a organizaciones relacionadas de alguna forma
con la interrupción del embarazo. Los financiamientos de USAID están limitados
por esa condicionalidad, lo que tiene efectos políticos regresivos dentro de
los países receptores de fondos de esa agencia. A esta presión se suman grupos
antiaborto y sectores conservadores de algunas iglesias, lo que pone sobre el
tapete el debate sobre laicidad y democracia y la necesidad de revaluar la
relación entre la religión y el Estado.
Es
relevante, en este contexto, el Proyecto de Ley de Defensa de la Salud
Reproductiva de Uruguay, que ya tiene media sanción parlamentaria. Su
importancia radica en la forma integral que encara la salud reproductiva y por
la discusión que promueve a nivel regional en las circunstancias políticas
antes mencionadas.
3.2 DERECHOS
SEXUALES
Los
derechos sexuales o el derecho a la sexualidad hacen referencia al derecho
humano reconocido a expresar la propia sexualidad sin discriminación por
motivos de orientación sexual. El derecho a la sexualidad reconoce el derecho
la libertad de orientación sexual de las personas y su diversidad, ya sea esta
heterosexual, homosexual (lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero)
(LGBT) así como la protección de esos derechos. El derecho a la no
discriminación es la base del derecho a la sexualidad, pero está estrechamente
relacionado con el ejercicio y la protección de otros derechos humanos
fundamentales. Junto a los principios que se recogen en la legislación
internacional sobre derechos humanos los derechos sexuales y el derecho a la
sexualidad también aparecen reflejados en las declaraciones de la ONU sobre los
derechos reproductivos y salud reproductiva.
3.3
SEXUALIDAD FEMENINA EN EL SIGLO XX.
A partir
de la segunda mitad del siglo XIX se reforzó el ideal femenino de la mujer como
reina del hogar, identificada con la virgen María, reina de los cielos y madre
de Cristo. Esta «angelización» de la mujer le permitió ocupar el trono del
hogar a cambio de practicar virtudes como la castidad, la abnegación y la
sumisión. La maternidad era reivindicada como la función femenina por
excelencia, pero dejando absolutamente claro que el acto reproductivo nada
tenía que ver con el disfrute de la sexualidad. Este ideal femenino continuó,
en lo fundamental, vigente durante la primera mitad del siglo XX. Sin embargo,
las necesidades de una sociedad burguesa en camino hacia la modernización,
requerían que la mujer asumiera tareas prácticas y eficaces. La Iglesia le
asignó la misión de disciplinar al esposo y educar a los hijos en valores
católicos, pero a los tiempos funcionales en el nuevo modelo capitalista.
Virtudes como el trabajo, la honradez, la responsabilidad, el ahorro y la
limpieza debían ser transmitidas por las mujeres en su hogar. así mismo, los
discursos médicos e higiénicos, que se difundían en numerosos manuales de
higiene, pedagogía doméstica, puericultura y urbanidad que circulaban en las
primeras décadas del siglo XX, le asignan a la mujer el rol de enfermera del
hogar, responsable de la salud y productividad de todos sus miembros. En esos
manuales se le adiestraba en el cuidado de los niños, la higiene del hogar,
preparación de los alimentos y en la importancia de imponer hábitos de higiene
y urbanidad sobre la prole. En síntesis, la economía del hogar, las tareas
domésticas, la educación y disciplinamiento de los hijos, la integridad moral
de todos los miembros de la familia, los cuidados de salud e higiene fueron
todas tareas femeninas elevadas a la categoría de oficio bajo el título de «ama
de hogar».
Las
mujeres de las élites urbanas no sólo debían cumplir estas tareas en sus
propios hogares, sino que debían convertirse en una especie de misioneras
sociales que se encargaran de moralizar a las mujeres y a los niños de los sectores
pobres. Su acción debía dirigirse, principalmente, a las obreras que surgen
como grupo social en las ciudades donde se inició la industrialización. Son
estas señoras y señoritas quienes, en compañía de sacerdotes y comunidades
religiosas, en particular los Jesuítas y las Hermanas de la Caridad o de la
Presentación, se dedican a organizar en distintas ciudades patronatos para
obreras, asociaciones católicas femeninas tales como las Hijas de María y las
Madres Católicas, u obras de beneficencia como casas para jóvenes desamparadas,
sala-cunas, hospicios, clínicas infantiles, talleres de trabajo y escuelas
dominicales donde se preparaban los niños pobres para la primera comunión.
Estas actividades permitieron a las mujeres de los sectores pudientes trascender
el espacio doméstico y tener papel destacado en sus respectivas localidades.
A medida
que avanzaba el siglo y los procesos de modernización, la mujer ocupó, cada vez
con mayor insistencia, nuevos espacios. Su presencia se hizo habitual en el
teatro, las salas de cine, los salones de té y aun en los clubes sociales, en
los cuales, a principios del siglo, sólo se permitía la presencia masculina.
Durante los años 20, y como consecuencia del impacto de la primera Guerra
Mundial en los roles femeninos, sectores de mujeres de la sociedad local que
tenían oportunidad de viajar al exterior o de leer y estar en contacto con
publicaciones europeas adoptaron actitudes y comportamientos que se
distanciaban del ideal femenino convencional. La moda se hizo mucho más
sofisticada, se suprimió el uso del corset, permitiendo mayor libertad de
movimiento en el cuerpo femenino, el largo de la falda se recortó de forma
notable exponiendo a la vista las piernas, el cabello se llevó corto y se
impuso el maquillaje. La coquetería reemplazó las actitudes de modestia y
pudor, y entre los sectores femeninos de la élite se fue extendiendo la
práctica de deportes como el patinaje, el básketbol y la natación. Numerosas
publicaciones católicas que existían en las ciudades y que iban dirigidas ante
todo a las amas del hogar, en particular La Familia Católica de Medellín,
expresaron airadas protestas contra estas nuevas actitudes femeninas. Los
puntos centrales de ataque fueron las «malas lecturas», el cine, la moda
escandalosa, la práctica de deportes y los bailes. Todas estas actividades,
según la Iglesia, alejaban a la mujer del hogar y de la misión que se le había
asignado. Indudablemente la influencia del American way of life que se
reflejaba en el cine, las revistas y la publicidad, tuvo un fuerte impacto en
la vida femenina cuando las ideas de confort, libertad y gusto por lo moderno
se fueron imponiendo.
3.4 LA
EVOLUCIÓN DE LA SEXUALIDAD FEMENINA
Aunque
existe gran diversidad, dependiendo del tipo de sociedad -matriarcado, patriarcado,
cazadores recolectores, agrícola, etc- y de la filiación, puede decirse que
desde la prehistoria, las mujeres, como los varones, han asumido un papel
cultural particular normalmente diferenciado. En sociedades de caza y
recolección, las mujeres casi siempre eran las que recogían los productos
vegetales, mientras que los varones suministraban la carne mediante la caza. A
causa de su conocimiento profundo de la flora, la mayor parte de los
antropólogos creen que fueron las mujeres quienes condujeron las sociedades
antiguas hacia el Neolítico y se convirtieron en las primeras agricultoras
En 1942,
durante la Segunda Guerra Mundial, una trabajadora labra piezas en un torno
revólver para aviones en la fábrica de Consolidated Aircraft Corporation en
Fort Worth, Texas, Estados Unidos. La incorporación de la mujer a trabajos
tradicionalmente masculinos durante la Primera y Segunda Guerra Mundial ante la
ausencia de varones que estaban en el frente fue un paso decisivo para la
incorporación plena de la mujer al mercado de trabajo.
En la Edad
Media, los autores masculinos, pertenecientes a una estirpe, religiosos,
tratadistas laicos y sobre todo, predicadores, hablaron de las condiciones y
conductas que les exigen a las niñas, a las jóvenes y a las mayores. La conducta
femenina fue pautada para cada momento y situación de la vida. Casi siempre la
edad corresponde a un estado civil y a una función de acuerdo a ella. Tal es
así que la mujer se representaba en la imagen de la novia, la prometida, la
casada, la viuda, es decir, siempre ligada inexorablemente a un varón que debía
responsabilizarse de ella y su conducta. El papel más importante atribuido a la
mujer era el de esposa y madre.
En la
historia reciente, las funciones de las mujeres han cambiado enormemente. La
burguesía trajo consigo una nueva concepción de la familia donde la mujer
desempeñaba un papel restringido al hogar. Hasta entonces la mujer había
participado, aunque de modo distinto al hombre, en tareas de aprovisionamiento
y trabajo para la supervivencia familiar fuera del domicilio u hogar. Las
funciones sociales tradicionales de las mujeres de la clase media consistían en
las tareas domésticas, acentuando el cuidado de niños, y no solían acceder a un
puesto de trabajo remunerado. Para las mujeres más pobres, sobre todo entre las
clases obreras, esta situación era a veces un objetivo, ya que la necesidad
económica las ha obligado durante mucho tiempo a buscar un empleo fuera de
casa, aunque las ocupaciones en que se empleaban tradicionalmente las mujeres
de clase obrera eran inferiores en prestigio y salario que aquellas que
llevaban a cabo los varones. Eventualmente, el liberar a las mujeres de la
necesidad de un trabajo remunerado se convirtió en una señal de riqueza y
prestigio familiar, mientras que la presencia de mujeres trabajadoras en una
casa denotaba a una familia de clase inferior.
En la
antigua griega la mujer ni se miraba. Las mujeres no tenían derecho a nada. Los
matrimonios eran arreglados por las familias. El único trabaja de la mujer era
tener hijos. No tenían derecho al voto y ninguna voz propia con asuntos de la
casa o la familia. Las mujeres de roma, al otro lado, tenían muchas más
libertad. Las mujeres, se consideraban como la mano izquierda de los maridos.
La mujer
española durante la conquista de América, viajaba con su esposo o si no llegaba
lo pronto posible, a su localización. Para el hombre, estar casado era un
beneficio; se respetaba a los hombres casados con hijos. Igualmente para la
mujer era un beneficio, especialmente si estuviera con un hombre de alto
título, entonces ella andaba con riquezas y poder. Cuando los conquistadores se
iban a misiones, las que se encargaban de mantener las cosas corriendo en los
territorios conquistados eran las mujeres españolas. Estas mujeres aportaron
grandemente al proceso de la conquista de América.
Las
mujeres nativas y africanas, se consideraban mujeres guerreras y ayudantes en
el periodo de conquista. Los conquistadores españoles se enfrentaban a estas
mujeres poderosas durante sus invasiones. No se echaban para atrás al momento
de batallar a los europeos contra sus armas. En lo contrario la estrategia de
los europeos fue, utilizar a las mujeres españolas para controlar las
sociedades nativas y a la misma vez empezar la transmisión cultural. El pensar
era que los hombres guerreros no iban a rebelarse estando mujeres y niños presentes.
En el
Siglo XIX, se ve la transformación de la mujer. En la parte social, política y
económica. En esta etapa se fueron moviendo más las feministas para la igualdad
de género. Las mujeres en países de primer mundo, recibieron libertad en el
sentido de expresión hasta poder ser parte del mundo laboral. En 1979, se
aprobó la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer.
Este evento, aprobado por la Asamblea de Naciones Unidas, fue un logro para las
mujeres quienes lucharon por sus derechos en la sociedad. La mujer a través de
la historia ha tenido que combatir muchos problemas. Con los siglos los
derechos, roles y estereotipos de las mujeres han evolucionado; desde la Edad
Media hasta el Siglo XX1. Los derechos humanos de la mujer, define la
discriminación contra la mujer como "toda distinción, exclusión o
restricción basada en el sexo.
FEMINISMO
El
movimiento feminista ha perseguido el reconocimiento de la igualdad de
oportunidades y la igualdad de derechos para las mujeres. Las dificultades para
obtener este reconocimiento se han debido a factores históricos, en combinación
con las costumbres y las tradiciones sociales. Actualmente, debido a los
cambios económicos, el apoyo del poder económico y las reivindicaciones del
movimiento feminista y otros movimientos de derechos humanos, las mujeres
tienen acceso a carreras profesionales y trabajos similares a los de los
hombres en la mayor parte de las sociedades. En muchas sociedades modernas las
mujeres tienen plena igualdad jurídica tanto en el ámbito laboral como en el
familiar, pudiendo ser cabezas de familia, detentar cargos altos tanto en
política como en grandes empresas. Así que se podría decir que las condiciones
de las mujeres han mejorado.
Algunas
corrientes feministas cambian constantemente el significado de la palabra
mujer, entendiéndose que la categoría mujer esta estrechamente vinculada a la
expresión de genitalidad, por lo que frecuentemente se presupone que mujer es
aquella cuya expresión gonádica es igual a XX. Esta articulación discursiva se
soporta sobre fundamentos biológicos y esencialistas. La naturalización del
concepto impide su cuestionamiento, dogmatizándolo. Sin embargo, desde
diferentes corrientes feministas, esto ha sido criticado. El rol sexual y el
ejercicio de la sexualidad son en sí mismo, construcciones socioculturales
motivadas por un mecanismo de control social, y de una reproducción de las
estructuras de poder. Además, la categoría mujer se conceptualiza en tanto que
opuesta a la categoría hombre, formando así un binomio, mutuamente excluyente,
a partir del cual se articula la distinción de sexo (femenino - masculino,
respectivamente). En esta situación existe opresión social cuando las personas
no reproducen los esquemas preestablecidos de acuerdo a lo esperado, limitando
la diversidad sexual, omitiendo y dejando al margen fenómenos como la
transexualidad y la intersexualidad.
La
bañista, pintura de William Bouguereau, 1870. La representación de la mujer a
lo largo de la historia permite apreciar el rol social que ocupaba en cada
época y el ideal de mujer, habitualmente asociado exclusivamente a la belleza,
la sensibilidad, la sensualidad y la maternidad. En el cuadro de Bouguereau la
entonces valorada blanca desnudez del cuerpo femenino se muestra durante el
aseo.
SUFRAGIO
FEMENINO
El
sufragio femenino ha sido garantizado y revocado, varias veces en varios países
del mundo. En muchos países, el sufragio femenino se ha garantizado antes que
el sufragio universal; así, una vez concedido éste, a mujeres y varones de
ciertas razas, aún se les seguía negando el derecho a votar.
El primer
sufragio femenino, con las mismas características propias que el masculino, se
garantizó en Nueva Jersey en 1776, aunque rescindió en 1807. Pitcairn garantizó
el sufragio femenino en 1838. Varios países y estados garantizaron un sufragio
femenino restringido en la segunda mitad del siglo XIX, empezando por Australia
del Sur en 1861. El primer sufragio femenino sin restringir, en lo que a
derecho a votar se refiere, ya que a las mujeres no se les permitía presentarse
a elecciones, se garantizó en Nueva Zelanda en 1893.
La primera
mujer en ejercer formalmente el derecho al voto político en América Latina fue
Matilde Hidalgo de Procel en 1924, en la ciudad de Loja, convirtiendo al
Ecuador en el primero de la región que permitió el voto femenino. Sin embargo
no se descarta anteriores brotes de lucha por la participación de la mujer en
la política. Seguramente Matilde Hidalgo de Prócel, quien además sería la
primera mujer en recibirse de una carrera universitaria y doctorarse en
medicina en el Ecuador, abrazaría la influencia de un importante movimiento
femenino chileno por el derecho al sufragio que "apoyándose en la
resolución del ministro Zenteno, se inscribió para votar por Benjamín Vicuña
Mackenna en las elecciones presidenciales de 1876. Al calor de la campaña
antioligárquica de este candidato, las mujeres reclamaron el derecho a sufragio
y, a pesar de la negativa de las autoridades, alcanzaron a inscribirse en La
Serena.".
LOS
DERECHOS LEGALES DE LAS MUJERES EN LA HISTORIA
A lo largo
de la historia, en la mayoría de las culturas, las mujeres han sido sometidas a
estructuras patriarcales que les han negado los derechos humanos más
fundamentales. Las leyes antiguas y los sistemas tradicionales, como el
cristianismo y el islamismo, antecedentes de los sistemas modernos, han
provocado la dependencia de la mujer, de forma análoga a la esclavitud, a la
explotación de las clases desfavorecidas y a la mano de obra.
Una de las
razones podría ser el fortalecimiento y sostenimiento del poder y de la
actividad económica y de igual forma se evidencia que quienes resultan
sometidos son vistos, por los explotadores, como seres inferiores, inmaduros,
infantiles, malvados o depravados. (Véase el artículo Prejuicio cognitivo)
La
Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana fue un texto
redactado en 1791 por Olympe de Gouges21 22 parafraseando la Declaración de
Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789, el texto
fundamental de la revolución francesa. Es uno de los primeros documentos históricos
que propone la emancipación femenina en el sentido de la igualdad de derechos o
la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones.
LA MUJER Y
LA LEY
En algunos
países la mujer ha tardado muchos siglos en conseguir igualdad, aunque solo sea
teórica, ante la ley. Y aun cuando la ley hable de igualdad, suele haber un
gran abismo entre la teoría y la práctica.
La
publicación de las Naciones Unidas titulada The World’s Women—1970-1990 dice:
“Esta brecha [en la política gubernamental] ha quedado recogida en gran parte
en las leyes que niegan a la mujer la igualdad con el varón en lo que respecta
a sus derechos de tenencia de tierras, solicitud de préstamos y firma de
contratos”. Una mujer de Uganda declaró: “Seguimos siendo ciudadanas de segunda
clase o detercera clase más bien, pues nuestros hijos varones van delante
nuestro. Hasta los burros y los tractores reciben a veces mejor trato”.
CAPITULO IV
4.1 LA
PRIMERA VEZ EN LA MUJER
a primera
vez que una mujer se entrega sexualmente a un hombre es una experiencia
importante en su vida, que puede condicionar su manera de vivir la sexualidad
posteriormente, así que estará bien que el hombre tenga en cuenta algunos
factores físicos y psíquicos de ella.
El hombre
debe conocer la existencia del himen en la entrada vaginal. Es una
membrana a veces frágil a veces más recia, a menudo porosa o claramente
agujereada por la que puede salir al exterior el sangrado de la
menstruación, pero que casi siempre se romperá en la primera penetración.
De todos
modos hay variaciones individuales, así que un himen intacto no siempre es
indicio de virginidad y un himen ya roto o ausente no siempre responde a que la
mujer ha tenido ya relaciones sexuales.
Es frecuente
que el “desvirgamiento” produzca un sangrado, desde ligero a abundante, y que
deje algo de molestia durante unas horas (escozor, calor, sensación de
inflamación) para desaparecer después.
Es
importante que la mujer esté dispuesta para su primera penetración y que el
hombre se acerque a ella con delicadeza.
Hace falta
que ella esté relajada y sin temores, porque si sus músculos están tensos,
involuntariamente puede "cerrar" la entrada vaginal y sentir la
penetración como dolorosa.
Cuando la
mujer se excita segrega jugos en su vagina, que favorecerán la penetración.
Nunca se debe intentar el coito si ella no está bien húmeda y lubricada.
Hay que
tener en cuenta que la mujer espera un acercamiento emocional, no solo físico.
Palabras suaves y cariñosas, besos, abrazos y caricias por todo el cuerpo
llevarán sus pezones y su clítoris a la erección.
El
clítoris es el órgano sexual de la mujer, todas sus sensaciones tienen ahí su
inicio y su culminación, así que estará bien acariciarlo para darle placer y llevarla
a desear ser penetrada.
La
posición más recomendable será la del hombre tendido boca arriba y ella
encima en cuclillas o de rodillas en la cama. Así es ella la que coloca el pene
en su entrada vaginal y cuando nota el pene en contacto con el himen, desciende
sobre él haciendo una presión gradual y una introducción lenta guiada por sus
sensaciones.
Si ella
prefiere que sea él quien la penetre, se pondrán en la postura del misionero,
ella tumbada boca arriba y el hombre encima. En ese caso el será quien hará un
avance lento y gradual hasta que el himen ceda a la presión.
En todo
caso es importante la colaboración y comunicación entre los dos.
4.2 ZONAS
EROGENAS EN LA MUJER:
Por lo general, las mujeres disfrutan de ser acariciadas y tocadas
sensualmente en toda la extensión de su cuerpo. Mucho mejor si este contacto es
deliberadamente lento y erótico, como si se fueran despertando y encendiendo
progresivamente todas las zonas de su cuerpo. Para algunas mujeres, este tipo
de contacto es necesario antes de proceder a la penetración,
ya que es la manera más efectiva para que ella logre una adecuada lubricación y
un buen nivel de deseo hacia el encuentro sexual.
El cuerpo de la mujer es muy sensible al tacto, tal vez porque desde la
infancia nos estaba permitido abrazar y tocar a los demás en muestra de cariño
y afecto. La mujer puede sentir exquisitas
sensaciones de una forma sensual, o como parte de la experiencia sexual.
Tanto ella como su amante se beneficiarán al conocer cuáles son las principales
zonas erógenas femeninas, aquellas áreas sensibles a la estimulación sensual y
erótica.
Descubre una a una las principales zonas
erógenas femeninas. Recuerda acariciar de manera alternada cada
una de ellas para lograr una extraordinaria experiencia de placer, y ten en
cuenta que en general las mujeres gustan de ser acariciadas de forma mucho más
suave que los hombres:
Rostro: Todo el rostro es sensible al tacto, a los besos suaves y húmedos, y a
las caricias tiernas y sensuales. Dibuja con tus manos todo el contorno del
rostro de la mujer amada, besa sus párpados, acaricia su nariz y mentón. Será
un momento inolvidable para ti y para ella.
Cabello: Al igual que en
el hombre, la zona del cuero cabelludo es altamente sensible a un
suave y acariciante masaje, que relajará y vitalizará a la persona que lo
reciba.
Un buen preludio para continuar
más adelante con caricias un tanto más eróticas.
Boca: Los labios femeninos son poderosos receptores de sensaciones. Desde una
caricia muy sutil hasta un beso intenso y apasionado, los labios son capaces de
percibir las variaciones en la emoción y la energía que se crea entre la
pareja. Según la sabiduría delTantra, besar
el labio superior de la mujer es clave, ya que esta zona tiene una conexión
directa con la zona genital, y por ello, despierta la excitación sexual de manera
sutil y efectiva. Por otro lado, la parte interna de la boca y la lengua
también es un área que merece ser explorada a través de distintos tipos de
besos.
Manos: Las manos en toda su extensión son un centro lleno de terminaciones
nerviosas, para dar y recibir caricias y afecto. Los besos apasionados en la
palma de la mano, así como lamer o chupar los dedos son muestras de elevado
erotismo. Este último tipo de caricia será más aceptada cuando el nivel de
excitación de la mujer sea alto.
Orejas: Muchas mujeres gustan de caricias en las orejas, las que serán
especialmente poderosas si van acompañadas de palabras sensuales y apasionadas.
Besa toda la zona externa con suavidad, mordiendo con delicadeza el borde y el
lóbulo de la oreja. Cuando el momento sea mucho más apasionado, agrega susurros
o gemidos, e introduce tu lengua en la abertura de la oreja, a modo de preludio
de la ansiada penetración vaginal.
Cuello: El cuello es una clásica zona erógena en las mujeres, quienes son
sumamente sensibles a caricias con las manos y besos en esta área. Si te
sientes más apasionado, puedes intentar succionar suavemente el cuello, ya que
esto despierta sensaciones eróticas muy profundas en algunas mujeres. Para
ello, inspírate en la fascinación sensual que genera un atractivo y sufrido
vampiro en muchas féminas.
Espalda: ¿Quién no recuerda una imagen tan sensual como una mujer con un hermoso
vestido que deja su espalda al descubierto, o saliendo de la ducha envuelta en
una toalla que deja ver esta atractiva zona? Prolonga las caricias desde el
cuello, y sigue por la espalda, llenándola de besos suaves y húmedos, hasta
llegar a la parte baja de la espalda. Puedes agregar suaves y delicados
masajes, muy sutiles por toda la espalda, para mantener el contacto sensual. No
se recomiendan los masajes muy fuertes, ya que ahuyentan la cualidad erótica
del momento.
Senos: No sería desacertado decir que los senos significan para la mujer, lo
que el pene para un hombre. Son el distintivo externo y visible de su
feminidad. Son además, órganos muy sensibles, polos
electromagnéticos que irradian energía, afecto y sensualidad.
Acariciar los senos activa la energía sensual y sexual de la mujer, y permite
que el orgasmo ocurra de manera más fluida. Comienza acariciando los senos con
amor, ternura y delicadeza, sintiendo su textura y tibieza, y disfrutando de su
cercanía. La zona lateral que corre junto a los senos, desde las axilas y hacia
abajo por las costillas, es también altamente sensible a caricias sensuales.
Los pezones pueden ser tocados, acariciados, lamidos y succionados con
distintos grados de intensidad, dependiendo del gusto de tu
pareja. Deja para los momentos de intensa pasión sexual los toques
fuertes en los pezones, ya que en ese momento son capaces de resistir muy bien
caricias más rudas.
Cintura, caderas y abdomen: Toma entre tus brazos su cintura, luego desliza tus manos lentamente
hacia sus caderas sintiendo y dibujando cada una de sus curvas. Ella podrá
percibir lo que tú estás sintiendo durante ese movimiento. Besa su ombligo y
traza pequeños círculos alrededor, dejando para los momentos de más pasión el
introducir tu lengua en él. Acaricia con manos y lengua su vientre, sin llegar
a tocar sus genitales aún.
Glúteos: Suaves y redondeados, firmes o
caídos, los glúteos femeninos también ejercen fascinación entre los hombres. Y
los de ellos entre nosotras. Son una importante zona erógena capaz de recibir
por igual caricias suaves e intensas. Una traviesa nalgada o un pellizco suave
puede ser muy sexy, si es dada en el momento y lugar oportunos. Recuerda
acariciar con sensualidad la sensible zona baja de los glúteos, donde se une
con los muslos, muy a menudo olvidada por otras zonas más convexas.
Piernas y muslos: Las piernas y muslos en toda su extensión de extremidades eróticas, un
camino que lleva a los placeres de la intimidad femenina. Recorre las piernas
con caricias y besos suaves. Los tobillos, pantorrillas, zona detrás de las
rodillas (corvas) y área interna de los muslos son altamente sensibles. Tómate
tu tiempo con las piernas y no corras todavía hacia los genitales, tu pareja lo
disfrutará a plenitud.
Pies: Los pies merecen también toda tu atención. Comienza por acariciarlos,
besarlos y masajearlos por el lado superior y luego por el inferior. Acaricia
los dedos, apreciando sus diferencias y formas, mientras este masaje estimula a
tu pareja. Al final chupa sus dedos, en especial el dedo gordo, en un acto de
erotismo más apasionado, mientras la miras a los ojos con deleite.
Vulva: Los genitales
externos de la mujer, sus labios mayores y menores, están
repletos de terminaciones nerviosas que al ser estimuladas llenan de excitación
sexual esa zona. Acaricia con tus manos y descubre áreas inexploradas entre los
pliegues propios de cada mujer, tan distintos en unas y otras como las huellas
digitales. Besa y acaricia con
tu boca y lengua cada región y espacio, disfrutando del olor y
sabor de tu pareja.
Clítoris: El clítoris es
un órgano cuya única finalidad es el placer, y es capaz por sí mismo de generar
el orgasmo en la mujer. Lleno de múltiples terminaciones nerviosas, es muy
receptivo a un contacto suave o más intenso con las yemas de los dedos, y
también a un húmedo y sensual contacto con la lengua. Puedes trazar círculos y
otros movimientos sobre el clítoris sin replegar el capuchón que lo recubre, ya
que descubrir por completo el clítoris puede generar sensaciones desagradables
o dolor en algunas mujeres. Mientras acaricias el clítoris de tu pareja, vayan
comunicándose de manera verbal o no verbal para saber qué es lo que ella
necesita y le agrada.
Vagina: La vagina también
es un órgano sensible, aunque en muchas mujeres la sensibilidad vaginal pudiera
está algo “adormecida”, probablemente porque se centran más en las sensaciones
que les aporta su clítoris. Sin embargo, la investigación realizada por Barry
Komisurak y su equipo de trabajo, mostró que tanto la vagina como el
clítoris – cuando son estimulados sexualmente – generan efectos en las zonas de
placer del cerebro, cada uno en una región distinta. Por ello, acariciar la
vagina es importante, ya que su estimulación también conduce al orgasmo. La
vagina es sensible en muchos puntos, aunque los más conocidos son el primer
tercio de la pared anterior – punto G –
y el área del fórnix anterior – zona AFE – ubicada en la pared anterior de la
vagina, junto al cuello uterino.
Para acariciar la vagina, utiliza tus dedos (limpios y con las uñas
cortas para evitar contaminar con alguna infección esta delicada zona), un
juguete sexual o, mejor aún, el pene. Es posible ir sensibilizando la vagina y
a la vez, despertar nuevas sensaciones en ella durante la relación sexual y
mediante la utilización de distintas
posiciones y ángulos de penetración.
Muchas de estas sensaciones pueden ser nuevas y desconocidas, inclusive para
una mujer con años de vida sexual, tal es la magia de la sexualidad.
¿Sabes cuáles son las partes del cuerpo de la mujer
más sensibles y las que alcanzan mayor excitación sexual?
Quizá respondas que sí, sin embargo, no todas las zonas que piensas responden
igual ante una caricia u otro estímulo.
Un estudio elaborado por científicos canadienses y
publicado en la revista Journal of Sexual Medicine afirma
que ciertas partes del cuerpo no responden igual ante el contacto. Ellos te
dicen cuáles son las zonas erógenas de
la mujer que se estimulan con una caricia.
MÁS QUE UNA CARICIA
Para disfrutar con mayor intensidad el placer de
un roce, el cuello, antebrazo, así como la zona cercana a la vagina son
las partes más sensitivas, confirma el estudio elaborado en Canadá.
El cuello, antebrazo, así como la zona donde inicia la vagina son más
sensibles a una caricia.
Aunque las zonas que rodean el clítoris y pezón también tienen una respuesta más satisfactoria
pero ante las vibraciones o presión, mientras que los pechosy abdomen son sensibles a estos estímulos en menor
medida.
El cuerpo tiene numerosas zonas sexualmente estimulantes,
desde loshombros hasta el interior de los muslos y la cadera, sin embargo, la
intensidad de erotismo que siente una mujer con una caricia, presión y vibración varía de
acuerdo a estas zonas.
Lo que este nuevo estudio aporta es que la excitación en las zonas erógenasde una mujer depende en la forma en que
se estimula, aunque se sabe que estas responden porque están
conectadas a terminaciones nerviosas, así como con
estímulos mentales.
ZONAS
MÁS ERÓGENAS DE LA MUJER DE ACUERDO CON LAS INVESTIGACIONES:
1. Clítoris
2. Vagina
3. Labios
4. Cuello
5. Pechos
6. Pezones
7. Parte interna de los muslos
8. Nuca
9. Orejas
10. Perineo
Laurie
Watson, autora del libro Wanting Sex Again, afirma que se puede lograr un
encuentro sexual intenso y apasionado siempre cuando estas zonas
se estimulen delicadamente. De hecho pueden ser el preámbulo para alcanzar un
verdadero orgasmo
4.3 LA MASTURBACION FEMENINALa masturbación femenina es uno de los temas
sobre el cual hay una gran cantidad de mitos, los cuales limitan a la mujer y
le prohíben conocer mejor su cuerpo y disfrutar más de su sexualidad. Para eliminar estos mitos sobre la masturbación femenina, Salud180.com tiene cinco datos importantes que sin
duda te sorprenderán.
1. De acuerdo al portal Huffingtonpost.com, la masturbación femenina se define como la capacidad que tiene toda mujer de provocarse placer por sí misma a través de la estimulación de sus órganos sexuales o zonas erógenas. Es una forma de liberar el estrés y conocer su cuerpo.
2. Para masturbarse hay que tener creatividad, los especialistas recomiendan usar juguetes sexuales para estimular el clítoris, la vagina o el ano. Incluso, hay juguetes que estimulan todas las áreas al mismo tiempo lo que potencializa el placer.
3. La masturbación femenina deja de ser saludable cuando se convierte en una adicción o cuando se antepone a la intimidad en pareja.
4. Funciona como terapia en casos de anorgasmia, vaginismo (contracción de los músculos vaginales) y retardación del orgasmo, ya que algunos médicos recomiendan la autoestimulación antes de la penetración para que las mujeres vayan conociendo sus genitales y las sensaciones sexuales.
5. El tener pareja no significa que una mujer no practique la
autoestimulación. Uno de los beneficios es que al conocer su cuerpo y sus
reacciones sexuales podrá disfrutar más de la estimulación sexual en pareja, y
dirigir a su pareja a las estimulaciones que provocan sensaciones sexuales
altamente placenteras.
Libérate de culpas y prejuicios que no te dejan disfrutar de tu sexualidad.
La mujer tiene derecho a conocer su cuerpo, sus reacciones sexuales y a
disfrutar de su propia intimidad.
BIBLIOGRAFIA:
·
Navarro, M. y R. Stimpson, C.
(1984). Sexualidad género y roles sexuales. México.
Editorial: Fondo de Cultura Económica.
·
Dr. F. Caballero, Juan. (1982). La
pareja moderna y el sexo. Argentina: Ed. Interamericanas. Editorial:
S2//7afeliz.
·
Vargas, V. (2007). La mujer y el
placer sexual. Ed. CONEISA. Foro Social Mundial Social-Nairobi. FUNDACIÓN
DESAFÍO.
·
CASTAÑO R., PALACIOS S. (2009)
Comprender la sexualidad femenina Editorial Amat. Barcelon.

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